Xavier T.
Edición electrónica
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El libro original lo he escrito en idioma portugués ya que vivo en Brasil desde 1986 por la segunda vez, actualmente es mi modo de expresión más fácil, por lo tanto lo estoy traduciendo de la mejor manera posible para el español y pido disculpas por la calidad de la traducción ya que sin la práctica constante se pierde poco a poco cualquier idioma.
Nunca me podría haber imaginado que un día iba a escribir ya que no me gustaba escribir ni leer, aunque hubiese querido nunca habría conseguido tiempo para hacerlo, porque tuve una vida muy agitada y siempre fui una persona extremamente ocupada. Lo que me lleva a hacerlo, es sencillamente la gratitud por ser quien soy ahora gracias a mi pasado alcohólico, un pasado negro y sufrido que ya sin esperanza de vida cambió de repente después de vivir una “experiencia sin nombre”. Siento la necesidad de que todos sepan que hay una solución para los desequilibrios emocionales y específicamente como aconteció conmigo, para la dependencia de alcohol.
Este libro no es ni tiene la pretensión de ser técnico o profesional, espero conseguir relatar la pura verdad sobre los hechos reales vividos a través de la dependencia y del sufrimiento, y después, de la recuperación.
Enfrentando sin opción responsabilidades de adulto, y aun en la adolescencia, quemé algunas etapas de la vida para conseguir las metas que había establecido por anticipación. Viví lo que para muchos puede significar llegar hasta el topo. Viajé bastante, viví en algunos países por este mundo y conseguí altos cargos en grandes compañías, no era suficiente para mí, y para concluir mis ambiciones necesitaba ser un empresario bien sucedido, alucinado por ésta idea también tuve mis empresas.
Después de esta experiencia de vida, cuando todo parecía indicar que había conseguido realizar mis sueños con cierto suceso, me di cuenta que había llegado al fondo del pozo. Era demasiado tarde y me encontré con un cuadro irreversible, no me conformaba y intenté varias alternativas, pero en vano, ya no tenía mas fuerzas y sufría hasta el punto angustioso de pensar que estaba quedándome loco o que podría morirme a corto plazo.
Vivimos en un mundo perturbado y siempre lo será, desastres y calamidades nunca pararon hasta hoy, continúan las fronteras que delimitan los países y por las cuales se ha luchado mucho, parece que llegó la calma, mas las guerras tecnológicas son asunto de actualidad, todo indica que el ser humano es movido por ideologías y sed de poder, nada cambiará si no cambiamos nosotros.
Me gustaría que esta pequeña lectura diese una visión de esperanza para una vida mejor, existe si, la posibilidad de vivir de una manera feliz con serenidad y sabiduría, pero la vida me enseñó que esto pasa la mayoría de las veces solamente cuando llegamos a la derrota total. Entiendo que hoy vivo una vida feliz y mi familia también, en otras palabras tengo mas una oportunidad, una nueva vida. Hoy, al contrario del pasado no necesito mas ser el director del show, la verdad es que mis prioridades y conceptos han cambiado.
Valió la pena . . . .
Introducción
La infancia – En las discusiones y peleas familiares los adultos se vuelven chiquillos y, los chiquillos sufren como si fuesen adultos - Un niño frágil y sensible vive en un ambiente caótico que lo marcará para toda su vida
Liberté – Egalité – Fraternité – Se presenta una oportunidad única para vencer - Basta tener coraje y voluntad para querer llegar a la cumbre
Poseído por el cupido, amor a la vista - El amor no tiene prisa, y sin él es imposible vivir - No existe el acaso, el destino estaba predeterminado
El Cristo Redentor esperando por mí - Queriendo llegar al topo por causa de mis grandes ambiciones - Más una huida procurando mi propia identidad
Desesperado, mi familia afondaba conmigo – Sin rumbo volvía al infierno - La caída libre estaba comenzando - Después de los beneficios llegan los perjuicios
Tenía que aprovechar la ultima oportunidad - Estaba derrotado, sin ninguna expectativa de vida – Obligado a aceptar la realidad para mantenerme vivo
Una luz al final del túnel – Comenzaba una segunda vida - Los primeros tiempos de sobriedad
Los Doce Pasos de A.A. - Sugestiones para quien quiere abandonar la bebida - Un programa de vida que puede ser adoptado por cualquier persona
Los Doce Pasos de A.A. - Sugestiones para quien quiere abandonar la bebida - Un programa de vida que puede ser adoptado por cualquier persona
Preguntas y respuestas sobre los Doce Pasos de A.A. – Si usted nunca oyó hablar de Alcohólicos Anónimos y tiene curiosidad
Mi opinión sobre A.A. – Resumiendo - Capítulo V del libro azul
Bibliografía
Durante estos últimos años igual que un recién nacido me he interesado de una manera “real” por el ser humano y intentado entender lo que hube de errado conmigo por más de treinta años. Siento un alivio al pensar que todos tenemos con mayor o menor intensidad ciertos desvíos o imperfecciones que nos llevan sistemáticamente a algún tipo de dependencia. Hay aquellos en que éstos defectos están enraizados dentro de ellos mismos haciendo parte de sus propias personalidades y que posiblemente ni lo sepan, lo que podría llamarse de neurosis pura, y también hay aquellos que de una o otra manera sienten la necesidad consciente de consumir algo que pueda traerles de alguna forma relajamiento o euforia conforme cada caso, de todas maneras todos encuentran conforto a través de algo o de alguien (canalizando el estado emocional provocado por los defectos de carácter), lo que determina una dependencia. Existen muchas maneras de depender de algo o de alguien, algunas son aquellas vistas por la sociedad como dependencias graves porque progresivamente pueden llevar a la muerte prematura o a disturbios psíquicos irreversibles, en la medida que se consumen drogas en exceso, nocivas para la salud, casi siempre se intenta esconder la verdad porque da vergüenza a los que conviven con la “víctima” y también porque la mayoría de las personas no saben que es una enfermedad, por lo tanto se piensa aún que el paciente pueda se recuperar del “vicio” y se acostumbra tratar los efectos y no las causas, en otras palabras una especie de anestesia, encuentro inconcebible tener que vivir una vida entera basado en tranquilizantes. Otras dependencias más suaves son vistas con tolerancia porque se piensa que ser dependiente de chocolate, repostería o comida no es tan grave, y hay aquellos que no consumen absolutamente nada, a lo mejor porque no tuvieron ninguna ocasión o motivo para probar, esto no impide que tengan disturbios emocionales que ellos mismos no ven pero que pueden ser percibidos por los otros.
Frecuentando gran cantidad de reuniones, conferencias, y hablando con especialistas sobre el alcoholismo, aprendí que se trataba de una enfermedad y que no eran ellos que habían hecho tal descubrimiento, me dijeron que había sido divulgado por la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud), que era progresiva, incurable y que podía acabar en la locura o la muerte prematura de los pacientes. Cuando oí la palabra “enfermedad” la primera cosa que pasó por mi cabeza fue que tenían toda la razón, estaban totalmente ciertos, porque dicho por ellos si fuese verdad sería más fácil soportarlo. Decían que era una enfermedad total ya que no se limitaba al simple hecho de personas que bebían hasta caerse, era total porque comprendía tanto la parte física, como la mental y la emocional.
Es por ésta característica que el alcoholismo es universal, puede tenerlo cualquier habitante del planeta, de cualquier país, sin discriminación de color, sexo, grado de cultura, religión, edad o clase social.
Hasta el momento presente no existe ninguna vacuna o medicamento contra el alcoholismo que realmente tenga comprobado algún resultado confiable y duradero, esto en función de sus características, porque estamos hablando de algo más complejo que la parte física pura y sencillamente. No estoy queriendo subestimar ni la clase médica ni las religiones, porque a veces han conseguido buenos resultados y sé que muchos profesionales han trabajado en el sentido de recuperar alcohólicos sacrificando una buena parte de su tiempo, pero se observa que cuando terminan el tratamiento médico y el paciente retoma su vida normal son mínimas las posibilidades de reintegración bien sucedida. Allí fuera son casi permanentes las oportunidades que se presentan para tomar un trago, y entonces, ¿como hacer? Es justamente este primero trago que puede hacer que todo empiece otra vez, pues el alcohólico no puede controlar su modo de beber. Es necesario reconocer los esfuerzos y la contribución que tanto la clase médica, psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales y también las varias religiones han ejercido para ayudar a aquellos que sufren con esta enfermedad. Son fuerzas que se suman para el bienestar de la humanidad.
En consecuencia, la explicación de la existencia de grupos de auto-ayuda tales como: Alcohólicos Anónimos para los dependientes de alcohol, Al-Anon para los familiares que conviven con el alcohólico, Al-Ateen para hijos de alcohólicos con edades de trece a diecinueve años, Narcóticos Anónimos para dependientes de drogas (llamadas ilícitas), Nar-Anon para familiares de dependientes de drogas, Neuróticos Anónimos para personas con desequilibrios emocionales (neurosis), C.C.A. Comedores Compulsivos Anónimos, F.A. Fumadores Anónimos, M.A.D.A. Mujeres que Aman Demasiado Anónimas, D.A.S.A. Dependientes de Amor y Sexo Anónimos, S.I.A. Sobrevivientes de Incesto Anónimos, Jugadores Anónimos, éstos son algunos de los grupos de auto-ayuda que existen en Brasil actualmente, existen en el extranjero otros grupos que tratan de otros tipos de dependencia y que muy probablemente no tardarán mucho en formarse aquí. Todos los grupos denominados de Anónimos han sido creados en función del programa de Alcohólicos Anónimos y cuya esencia son los DOCE PASSOS, valiosa herramienta para la recuperación del dependiente. Basado en el intercambio de experiencias entre sus miembros se consigue detener la enfermedad cambiando radicalmente de vida. Existen otras fraternidades y asociaciones con el mismo objetivo y finalidad, que también contribuyen para una recuperación satisfactoria del alcohólico. Todas ellas son bienvenidas, pues a pesar de tener estructuras diferentes lo que realmente importa es que el alcohólico pueda tener más una alternativa para no morirse.
Consulté varias literaturas que me ayudaron mucho para escribir el texto de este libro, los títulos constan en el capítulo Bibliografía. Los temas tratados son exclusivamente de mi responsabilidad y representan solamente mi pensamiento personal que, aunque por coincidencia, no debe ser considerado de A.A. o otros como hermandades.
Todos los relatos escritos en este libro, son sencillamente la experiencia vivida por mí, fueron momentos difíciles y otros maravillosos durante mi recuperación como alcohólico. No existe ninguna receta o poción mágica para recuperarse del alcoholismo, cada ser humano es diferente de otro y lo que sirve para mí puede no servir para otro enfermo alcohólico.
Quiero aquí agradecer y dedicar este libro a mi esposa que fue una pieza clave para mi recuperación debido a su comprensión y conocimientos sobre la enfermedad, que con una convivencia feliz y duradera podamos terminar esta segunda fase de nuestras vidas, también quiero agradecer a mis dos hijos por haberme dado la oportunidad de intentar ser un “padre”, cambié mucho pero aun me parece poco, sé que esto sólo ocurrirá lentamente mas no me desanimo, os amo. Gracias del fondo de mi corazón a todos aquellos que hoy son mis amigos que conocí durante estos últimos nueve años, a los que viven en Brasil, en el extranjero, a vosotros amigos reclusos, amigos internados, vosotros esposas y esposos, hijos y hijas de alcohólicos, vosotros que me ayudáis a tratar de mi pánico y de mis fobias, a todos vosotros que igual que yo tenéis “algo” que nos volvió “diferentes”, y especialmente a ti. . . . . . Enrique.
Sitges es el pueblo donde nací, parece una postal, está a unos 35 Km. en el litoral sur de Barcelona, aun es un pueblo turístico, después de la segunda guerra muchos extranjeros descubrieron este lugar maravilloso y lo volvieron famoso. En la “costa dorada” con su mar azul, también hay pequeños barcos de pescadores, tenía todas las características adecuadas para pasar vacaciones y descansar, uno se daba cuenta que era un pueblo artístico donde muchos artistas venían de lejos para pintar sus cuadros en el paseo marítimo cerca del mar. Era un ambiente bohemio que evidentemente estaba ligado a los artistas de un modo general, escultores, escritores, poetas y muchos otros. Los turistas (nacionales o extranjeros) tenían alto poder adquisitivo, algunos eran propietarios de las villas construidas frente a la playa en la parte más noble del pueblo. Todos los años durante las vacaciones el número de habitantes duplicaba, todos disfrutaban de las bellas playas las diversas opciones de ocio, como el golf, tenis y equitación entre otras. Me recuerdo perfectamente del ambiente durante el verano, me sentía un privilegiado por el hecho de vivir allí todo el año.
Mi padre también nació allí, su familia era totalmente catalana, tenía dos hermanas, la mayor “Josefina” era viuda y su marido había hecho fortuna en Cuba, infelizmente nunca tuvieron hijos. La otra hermana “Eulalia” era la menor y mi madrina, tardó bastante para casarse, se casó ya con una cierta edad, aproximadamente unos cuarenta y cinco años, intentaron tener un hijo pero desgraciadamente nació muerto. Por lo tanto, una familia cuya sucesión solamente podría pasar por parte de los descendientes de mi padre. Tres años después Eulália y su marido adoptaron una niña y la registraron como hija legítima. Por supuesto, que tenían en la mente todo lo que podría pasar después cuando tuviesen que tratar de los asuntos de los herederos, ya que entre los bienes de mis abuelos y de Josefina sumados valdría seguramente la pena pelearse.
Mi madre es francesa, nació en Denain al norte de Francia, cumplió noventa y cinco años de edad el mes de febrero de 2001, aun joven trabajó algunos años como secretaria de dirección en una empresa en París, tenía una hermana, la Jane pero la llamaban “Nono”, mi abuelo fue transferido a Sitges con la responsabilidad de construir una fábrica de cimiento a seis quilómetros del pueblo en otro pueblo más pequeño llamado Vallcarca. Cuando mi abuelo, mi tía Nono y mi madre fueron por la primera vez de vacaciones para ver a mi abuelo a Sitges, se quedaron impresionadas. Fue allí que mis padres se conocieron, quedaron novios y se casaron. Mi madre, mujer bonita y elegante de fuerte personalidad se adaptó sin mayores problemas al país, le gustaba mucho mi padre.
Yo era el benjamín de la familia con cinco hijos, cuatro varones y una mujer (éramos seis, pero Gustavo que murió con dos años de edad por causa de un tumor en la cabeza, nunca lo conocí), y tal como acostumbra pasar siempre en las familias con mas de un hijo, fui más mimado y protegido que mis hermanos mayores sencillamente porque era el pequeño.
Tenía cinco años de edad cuando mi padre, por causa de un derrame se quedó deficiente en una silla de ruedas para el resto de su vida y entonces comenzaron a complicarse las cosas dentro de mi familia. Era sastre y muy conocido por la calidad de su trabajo, tenía clientes famosos después de varios años de ejercicio de su profesión, siempre el verano tenía más trabajo, trabajaba en casa y de vez en cuando se pasaba toda la noche trabajando para cumplir el plazo prometido a los clientes, vivíamos en una casa al centro del pueblo de tres pisos y habían unas tres o cuatro modistas que le ayudaban durante el verano.
En los años cincuenta las esposas estaban limitadas a criar a sus hijos y hacer los trabajos domésticos en sus casas, delante de la nueva situación, ¿como sostener y llevar adelante una familia de cinco hijos con edades entre cinco y diecisiete años?
Había otro detalle para arreglar las cosas, las relaciones entre la familia de mi padre y mi madre no era de los mejores. Quizás por causa de la nacionalidad de mi madre, la simpatía y la manera de relacionarse con facilidad que ella tenía con las personas, o a lo mejor por envidia sabiendo que éramos nosotros los sucesores para efectos de heredar. Diez años después mis tías hicieron un testamento firmado por mis abuelos en el cual dejaban solamente la legítima parte de los bienes (correspondiente a un dozavo parte del total) a mi padre y aún con valores subestimados, en otras palabras se quedó prácticamente sin nada.
Durante los primeros tiempos mi madre consiguió con algunas reservas financieras ir adelante con la situación, pero después todos mis hermanos y hermana sin otra alternativa tuvieron que irse para cuidarse de sus propias vidas, cada uno por si mismo para sobrevivir.
Santiago que ya tenía el diploma de ingeniero fue a Francia para empezar su vida profesional, cuando llegó allí y teniendo la edad de servir el ejército lo mandaron a la guerra de Argelia, regresando a París tres años después. Desde aquella época hasta hoy vive en Francia a 80 Km de París en el departamento de Seine et Marne. Recién jubilado, se casó tres veces y tiene cuatro hijos varones y dos hijas.
Odette, mi única hermana fue a Inglaterra donde trabajó como baby sitter ya que no tenía ninguna profesión. Falleció el año 1987 de causa desconocida, vivía cerca de París, sé que estaba enferma y tomaba sedativos antidepresivos y que también le gustaba y bebía bastante bebida alcohólica. Tuvo cuatro hijas y un hijo en dos casamientos y un amante.
José María, optó por la vida religiosa y ingresó en el seminario de los Padres Escolapios, diez años después fue ordenado padre. Más o menos diez años más tarde lo influencié para que abandonase la sotana. Actualmente, es el único que vive en España cerca de Barcelona, exactamente en La Garriga, tiene cuatro hijas, dos de ellas ya están casadas.
Daniel tardó algún tiempo antes de irse a Francia, por causa de la edad y porque estaba apasionado por “Maribel”, una chica de Sitges. Él tenía 9 anos cuando mi padre tuvo el derrame, continuó unos dos años más en la escuela, pero tuvo en seguida que aprender una profesión manual para ayudar a mi madre porque las reservas financieras estaban acabándose. Con ésta situación, Daniel ayudaba en casa con su pequeño sueldo y las propinas que ganaba trabajando en la recepción del gran Hotel Terramar en Sitges abriendo las puertas de los lujosos coches para que los clientes que llegaban pudiesen bajar, pero como que solamente ganaba durante el verano comenzó otro oficio en un taller mecánico como ayudante, él siempre fue un apasionado por motores y velocidad. Algunos años después también fue a vivir en Francia y trabajó primero con Santiago que lo acogió en su casa. Él tiene una única hija y vive a 130 Km al Norte de París en el departamento de l’Oise.
Mi madre abrió una perfumería en el lugar de la sastrería de mi padre, pero no fue bien, los gastos eran mayores que las ventas, ya que los negocios y el movimiento como de costumbre era durante los tres meses de verano, me recuerdo que unas Navidades no teníamos la mínima posibilidad ni siquiera de comer un pollo asado, pero la víspera mientras estábamos al fondo de casa tocó el timbre (que tocaba automáticamente cuando alguien abría la puerta de la tienda), mi madre fue a ver si era algún cliente y, sorpresa, alguien había dejado unas bolsas con todos los productos típicos para poder festejar con abundancia las fiestas de Navidad y Año Nuevo y tener una buena mesa en éstas fechas, nunca supimos quien fue que dejó las bolsas, pienso que sería alguna persona que conocía nuestra situación y que hizo este acto de modo totalmente anónimo.
Yo, un niño de cinco años, presencié la pulverización de la familia, casi sin más hermanos para jugar y en particular mi hermana que estaba siempre cerca de mí, el hogar de repente se quedó vacío y el ambiente era depresivo, mi madre y mis tías peleándose siempre hasta por cualquier cosa sin importancia, era una situación muy triste.
Continué yendo a la escuela de las Madres Mercedarias hasta los siete años, sé que debido a la situación económica de casa no cobraban casi nada. Hice mi primera comunión, mi educación y los colegios siempre basados en la religión católica, a los ocho años empecé a estudiar en otra escuela, ésta vez era los Padres Escolapios, allí estudié hasta los doce años, conseguía ser aprobado con dificultad, mis notas no eran muy buenas, pienso que era por falta de concentración ya que mi cabeza siempre estuvo muy distraída.
A los ocho años de edad hicimos un viaje mi madre y yo a París, es posible que ella se hubiese peleado otra vez con mis tías, nos quedamos allí tres meses, de octubre a diciembre y, era la primera vez que yo iba a Francia, conocí una amiga en Versailles se llamaba Dominique y era mi primero amor a la edad de ocho años, también aprendí a patinar durante el tiempo que estuvimos allí y conseguí hacerlo razonablemente bien, casi que perdí mi año escolar en aquella ocasión, pero mi madre habló con el padre rector de la escuela y no tuve grandes problemas.
Más tarde, a los diez años continuaba estudiando en el colegio de los “Padres Escolapios”, un día la profesora antes de terminar la clase de la tarde la llamó el padre rector y salió de la clase, cuando volvió me dijo delante de todos; Javier, tu mamá ha llamado por teléfono y está pidiendo que vayas rapidamente a tu casa porque tu hermana acaba de llegar de Inglaterra, salí corriendo sin entretenerme por el camino para llegar ensguida a casa, mi hemana Odette estava allí, con su marido inglés y la primera hija, Ana Maria que en inglés la llamavam “Annette”. ¡Era mi hermana, que alegría! Aquella que siempre cuidaba de mi pocos años antes, me quedé muy feliz ya que era como mi segunda madre.
Otra de las alternativas que mi madre optó para intentar sostener la familia fue abrir un pequeño hotel en la orla marítima de Sitges, se llamaba “Residencia Odette” justamente con el objetivo de llamar la atención de los turistas franceses, ya que en castellano no se usaba este nombre. Abría solamente durante el verano, para mí era estupendo pues me daba la impresión de vivir en un hotel, con la playa a pocos metros lo que más hacía era disfrutar y divertirme. Quedó abierto dos temporadas solamente, creo que el contrato de alquiler no fue renovado porque los dueños del “Hotel Terramar” se dieron cuenta que muchos de sus clientes salían del “Palace” para venir a la “Residencia Odette” de ambiente familiar y con pocos huéspedes.
En uno de aquellos veranos tuve la experiencia de mi primero trabajo durante las vacaciones, como que fui suspendido en dos asignaturas en la escuela trabajé en los telégrafos de entregador de telegramas, para mí era un castigo muy divertido ya que ganaba propina para cada entrega y así podía comprar y comer bastantes helados de chocolate, café o nata. Una de las entregas de telegrama era en un lujoso chalet, toqué varias veces el timbre y nadie abría la puerta, pero había un perro de guarda que no paraba de latir y yo lo ponía nervioso porque sabía que no podría hacerme nada ya que la puerta estaba cerrada, de repente un empleado abrió la puerta y tuve la sorpresa, el feroz pastor alemán vino encima de mí y me mordió la pierna izquierda, enseguida fue dominado por el empleado, yo lloraba mucho y apretaba fuertemente mi pierna con las dos manos pensando que si el perro tuviese rabia (enfermedad bastante común en aquella época para los perros que no estaban vacunados), así podría evitar que la rabia no subiese por mi cuerpo y me quedase contagiado, simple pensamiento de un niño a los diez años de edad.
De los trece a los catorce años estudié como interno en otra escuela bastante lejos de Sitges, era la primera vez que me separaba de mis padres, mi tía Josefina pagó este curso que también conseguí ser aprobado con notas mínimas necesarias. La primera vez que mi tía me llevó hasta el colegio fuimos de tren, me recuerdo que cuando ella me dejó y regresó me dio la impresión de estar en la cárcel, me cerré en un lavabo y lloré mucho.
Estos años de mi infancia me marcaron mucho y, me di cuenta que enfrente de aquella situación tendría yo mismo (ya que no había ninguna otra alternativa) que sostener a mis padres. Aquello que estaba pasando no era justo, no me conformaba que mis hermanos progresasen y construyesen sus vidas y que yo por ser el último (benjamín) tuviese que quedarme con las manos atadas cargando ésta responsabilidad para toda mi vida. Me pareció que Dios me había obligado (en la forma religiosa concebía a Dios como un castigador, ya que tuve una formación religiosa y rezaba siempre para que Él arreglase la situación) a vivir para siempre aquel problema, como que no me conformaba con mi destino me sentía que estaba siendo castigado.
Frente a las dificultades para arreglar la situación y los problemas que mi madre estaba pasando, le pareció que lo mejor sería que fuésemos a vivir en Francia, ya que allí estaban mis hermanos Santiago y Daniel, además de mis tíos (Nono, marido y dos hijos). Mi padre inválido y enfermo por causa del derrame, estaba siempre sentado y contrariado con ésta idea, pues él adoraba su pueblo “Sitges”.
El segundo semestre de 1.961 nos fuimos a Francia en el suburbio este de París, exactamente en Gournay sur Marne, allí vivían mi tía Nono y familia, finalmente mi madre se sentiría menos sola cerca de su hermana pequeña, aquel tiempo mi hermana Odette estaba sola con tres hijas y vino con nosotros. Mis tíos ya tenían más o menos arreglado una casa para alquilar, era pequeña de planta baja al fondo de un terreno grande, solamente había dos cuartos y al medio la cocina, el lavabo (w.c.) estaba fuera, para lavarse no era muy confortable, teníamos que calentar el agua y arreglárselas para lavar el cuerpo de pie dentro de un recipiente al suelo de la cocina, o sea ningún conforto, y un frío severo porque solamente había el fogón de leña y carbón en la cocina, teníamos que dejar las puertas de los cuartos abiertas para que se calentasen y no quedasen muy fríos. Allí vivían mis padres mi hermano Daniel, mi hermana Odette con sus tres hijas pequeñas y yo, para dormir teníamos un cuarto para los hombres y otro para las mujeres.
Yo había estudiado en España hasta los trece años, no sabía si mi curriculum escolar era o no reconocido en Francia, mas lo que si sabía era que nadie (ni mis tíos ni mis hermanos) creía que yo pudiera continuar estudiando en Francia, y por lo visto había llegado mi momento de “empezar a trabajar” quiero decir de comenzar a ganar un sueldo para contribuir con los gastos de casa.
Después de los traumas de infancia que viví en Sitges, cuando me sentí un “desgraciado” sin derecho de tener un padre y una manera de vida “normal” como tenían todos mis amigos, me encontraba de repente en otro país donde nadie me conocía ni sabía nada sobre mis aflicciones y problemas, allí sería más un ciudadano como los otros, con las mismas oportunidades, viva la “Liberté, Egalité, Fraternité”.
No tuve ningún problema cuanto al idioma, porque cuando era pequeño mi madre siempre habló en casa en francés, a veces de broma y otras no, también en la escuela había la asignatura de francés y siempre tenía muy buenas notas sin tener que estudiar mucho. Ahora, era necesario esperar mi aniversario el mes de diciembre para cumplir catorce años, ya que por la ley francesa era la edad mínima para trabajar. Había intentado conseguir un empleo antes pero no tuve éxito por causa de la edad, era en una concesionaria Peugeot para un empleo en el estoque y también en una fábrica de repostería, confieso que en ambos los intentos durante la entrevista de selección yo estaba muy nervioso y decepcionado por tener que ser candidato a un empleo del tipo “operario”.
El mes de febrero de 1.962 leí en el periódico “France soir” algunos anuncios, uno era para trabajar como auxiliar en una oficina, la S.E.T.A.P. era un gabinete de urbanización y arquitectura muy famoso cuyos dueños eran los tres mayores arquitectos de París en aquella época, entre las grandes realizaciones estaban terminando el proyecto de Abidjan en la costa de marfil en Africa. Mi tío (el marido de Nono) tenía un empleo de ejecutivo, era director de una empresa y se propuso a me acompañar para la entrevista de selección pudiendo de ésta manera influenciar y ayudarme para que mi candidatura fuese aprobada, funcionó, el día de la entrevista casi fue solamente él quién habló, explicando la situación en mi casa, la importancia y necesidad que yo tenía en conseguir aquel trabajo. Los primeros días del mes de marzo de 62 comenzaba en éste primero empleo, era próximo al arco del triunfo (Place de L’Etoile), al oeste de París, para llegar a mi trabajo cogía un autobús de mi casa hasta París y después el metro que me dejaba a 50 metros de mi trabajo, mi madre preparaba para mi todos los días la fiambrera para que pudiese comer en el trabajo, solamente iba a la panadería comprar media baguette mientras dejaba la fiambrera calentando en el baño María. Mi trabajo constaba en ir donde me mandasen para llevar o traer documentos, pasajes de avión para los arquitectos que viajaban mucho, comprar cigarrillos para quien me lo pidiese, o sencillamente comprar un dulce para alguna secretaria. Me gustaba mucho éste trabajo, después de algunos meses conocía París y las líneas del metro como la palma de mi mano, en la empresa yo les gustaba mucho. Fue ésta época que comencé a fumar, esperaba el horario del almuerzo y mientras que los empleados iban a comer fuera yo pasaba por los despachos y robaba cigarrillos de los que se habían olvidado sus paquetes de cigarrillos en el trabajo. Había muchos delineantes trabajando en las planchas y rápidamente me interesé por lo que hacían, por supuesto, yo no quería pasar toda mi vida comprando cigarrillos y dulces para los demás . . . . tenía prisa.
Supe que en la escuela de “Arts et Métiers” había cursos de dibujo industrial, me inscribí y comencé, sólo fui durante dos o tres semanas, eran cursos nocturnos gratuitos pero para mí no era cómodo continuar por causa de los horarios porque vivía en el suburbio y quedaba lejos. A pesar de todo, en el trabajo, durante el horario del almuerzo aprovechaba para entrenarme en alguna plancha vacía, al comienzo calcaba (copiaba), o sea, fijaba un plano original en la plancha y ponía encima papel vegetal, entonces calcaba reproduciendo el plano. En pocos meses me pensaba que ya sabía dibujar, habían otros colegas más antiguos que también deseaban tener una promoción para ser delineante, como que no tenía paciencia para quedarme esperando en la fila, pensé que era mejor buscar una otra oportunidad en otra empresa como delineante.
En el mismo barrio, cerca de mi primero empleo apareció un puesto para delineante en una de las mayores empresas de instalaciones de fontanería, ésta vez fui a la entrevista sólo y marcamos para un sábado por la mañana para hacer la prueba de admisión, de ésta manera si no saliese bien la prueba no perdería el empleo donde trabajaba. Pasé muy bien la prueba, no sé si era por la calidad del trabajo o si era porque se dieron cuenta que estaba muy motivado para conseguir el puesto, resultado, fui admitido inmediatamente. En éste nuevo empleo yo era el único delineante, como que había bastante trabajo aprendí rápidamente a dibujar. El tiempo iba pasando y estaba curioso de saber como se hacían los cálculos de las tuberías que estaba dibujando, siguiendo el mismo procedimiento de mi primero empleo durante el horario del almuerzo leía libros técnicos y siempre había por cerca algún ingeniero que me explicaba con detalles “como hacer los cálculos”. Hacía bromas con todos los colegas de trabajo, yo era el más joven en la empresa y parecía que les gustaba a todos, nadie sabía nada sobre mis asuntos particulares ni de mi pasado, pero mi dinamismo y persistencia en el trabajo agradaba a todos. Un día había una huelga del metro pero los autobuses circulaban normalmente, no tuve problema para ir de mi casa hasta París de autobús, solamente después me di cuenta que el metro no estaba funcionando, fui andando y atravesé París de la zona este hasta la zona oeste donde trabajaba, tardé unas dos horas a pié pero llegué al trabajo, los directores no se lo creían, mi reputación aquél día fue comentada en toda la empresa y esto fue bueno para mí. El almuerzo de conmemoración de final de año, lo hicieron en uno de los mejores restaurantes del XVI distrito de París cerca de la empresa que trabajaba, era en el famoso restaurante “Le Berlioz”, como que era el más joven de la empresa me volví una atracción y todos hacían bromas conmigo, un camarero pasó con una bandeja de plata ofreciendo cigarrillos y puros, metí las manos y agarraba todo lo que podía e iba colocando en mi bolsillo con el incentivo a hacerlo por los colegas más antiguos, creo que guardé cigarrillos para más de un mes. En éste banquete, si la memoria no me falla cogí la primera borrachera de mi vida, ya que siendo un banquete cada plato servido iba acompañado del vino adecuado y, que mezcla de vinos hasta llegar al licor, volví como pude hasta casa, pero me recuerdo que estaba completamente mareado y mi madre se dio cuenta.
Un día, saliendo del trabajo iba a coger el metro para volver a mi casa, había un cameló vendiendo sus juegos de manos, se llamaba “Renelys”, hacía demostraciones con mucha habilidad, me impresionó mucho y me interesé en el asunto, además en mi trabajo había un colega que era prestidigitador por esto que me quedé contagiado, empecé a soñar que podría un día hacer un show sólo y intrigaría todos los espectadores curiosos para conocer mis trucos, entonces dominaría la situación, no sería más aquél “desconocido” y me destacaría entre las multitudes, podría ser alguien famoso. Además de mis empleos comencé a caminar en éste rumbo de la prestidigitación, compré bastante material, libros y practiqué bastante la manipulación de cartas, pañuelos y muchas cosas más, también me inscribí en asociaciones, llevaba el asunto muy a serio.
Permanecí en este empleo durante un año y medio, mi hermano Daniel decidió volver a Sitges por causa de la Maribel (su novia cuando vivíamos en Sitges, y que nunca había conseguido olvidar), por éste motivo mi madre pensó que podríamos volver a España. Allá vamos todos otra vez, vivimos de favor provisionalmente en casa de mi tía Josefina durante algunas semanas hasta que hubiera nuevamente otra pelea entre mi madre y Josefina. Durante ésta corta estadía continuaba entrenando mis juegos de manos, en Sitges había un teatro desactivado, tomé la iniciativa de hablar con los responsables de la asociación para pedir permiso para hacer un show un domingo por la tarde, la respuesta fue afirmativa, entré en contacto con un amigo que tocaba el piano y planeamos algunas músicas para tocar durante la presentación del show. La asociación por su parte hizo un cartel en la plaza principal de Sitges anunciando el espectáculo para el domingo por la tarde, escribieron el nombre artístico que yo les había dado, el gran “Xavier Magicus” que había tenido mucho éxito (era mentira) en París. El día del show el teatro estaba casi lleno, debía haber unas trescientas personas, era gratis y podía ir quien quisiese, el espectáculo tuvo éxito y todos gustaron mucho, los días sucesivos al show todos me paraban en el pueblo para felicitarme, era esto lo que más yo quería, en otras palabras invertir la situación de mi infancia cuando era completamente impotente por la desgracia del derrame de mi padre. Mi orgullo hablaba más alto queriendo demostrar que yo era alguien importante y que viajaba mucho, en aquella época tenía solamente diecisiete años de edad.
Después fuimos a vivir aun de favor en una casa muy grande del pueblo, estaba vacía y era de una gran amiga de mi madre, otra vez sería provisionalmente porque luego iríamos a vivir en Barcelona, ya que era allí que estaba viviendo Daniel en una pensión. Aún vivíamos en Sitges cuando conseguí un empleo como técnico proyectista de instalaciones de fontanería y calefacción para trabajar en Barcelona, que estaba a unos 35 Km de distancia, iba todos los días de tren y volvía, era unos 45 minutos de viaje. Hice un acuerdo con el dueño de la empresa para que me pagase el transporte porque pesaba bastante en mi sueldo, mas, a pesar de esto dije a mi madre que era yo quien tenía que pagar el tren, como que era un pase anual para circular en el trayecto durante un año, ella me adelantó el dinero para que comprase el pase, después la empresa también pagó éste gasto lo que quiere decir que me beneficié del importe equivalente a un año de transporte por tren de Sitges a Barcelona, guardé éste dinero en mis accesorios de mágica para que nadie pudiese encontrarlo, y a medida que iba necesitando iba cogiendo el dinero de mi escondrijo. Mi hermana con sus hijas pequeñas continuaba viviendo con nosotros, tuvo un empleo como telefonista de un hotel recién construido, era el Hotel Calípolis, ya en condición de madre soltera porque se había divorciado del marido ingles padre de las tres primeras hijas, en éste empleo un hombre casado (pero que decía que era soltero) que trabajaba en el estoque del hotel la dejó embarazada otra vez, la cuarta hija Silvia nació meses después en Barcelona, sin recursos, mi hermana pensó en dejarla con unas madres de un convento y abandonarla, pero el amor de madre fue más fuerte y no lo hizo.
Cuando fuimos a Barcelona, mi hermano Daniel no vivía más allí, sencillamente se peleó con la novia y había vuelto a Francia, vivíamos en un barrio central, mis padres, mi hermana y sus hijas, a una manzana de la Universidad, como que el apartamento era muy grande mi madre alquilaba un cuarto para estudiantes de la universidad, así tenía más un recurso para los gastos de casa, yo continuaba a trabajar en el mismo empleo pero no necesitaba más viajar de tren, iba al trabajo a pié y tardaba unos quince minutos, una de las ventajas era que no precisaba más comer bocadillos en el almuerzo podía ir a comer en casa. Conocí en éste empleo al que iría ser mi gran amigo de juventud, el “Fede” diminutivo de Federico, fue una amistad que me marcó mucho y creo que deba serlo para cualquiera a ésta edad, ya que se pasa por experiencias inolvidables como el primer coche, la primera chica, y el gran deseo de mostrar permanentemente a los otros que se es alguien. Con Fede íbamos de vacaciones, pasábamos finales de semana en Sitges donde había muchas chicas durante el verano y siempre cada uno con su coche porque no sabíamos si saldríamos con alguien por separado, casi todo final de semana en el verano estaba allí, bebíamos mucho desde pronto por la mañana en la playa, porque nos gustaba y porque queríamos llamar la atención de la gente, tuvimos mujeres muy bonitas y de todas las nacionalidades tanto en Sitges como en cualquier canto de España, pues los dos teníamos buena apariencia. Una vez fuimos a Sevilla al sur del país, pasamos allí las famosas “Ferias de Sevilla”, una fiesta típica en que se bebe y se baila el “flamenco” todas las noches hasta el amanecer, conocimos dos chicas y fue la pasión a primera vista, nos divertimos bastante durante nuestra estadía, pero todo se acabó cuando nos fuimos. El año siguiente fuimos de vacaciones en la “Costa del Sol” exactamente en Torremolinos playa que estaba de moda, hicimos amistad en la playa con dos chicas francesas, nos divertimos con ellas hasta que volvieron a París, un día por la noche nos acordamos de las “sevillanas”, como que cogimos una tremenda borrachera subimos al coche y nos fuimos a Sevilla, el día siguiente de resaca dimos una vuelta con ellas y volvimos tranquilamente a Torremolinos. Con las dos francesas también fue la gran pasión, la que salía conmigo se llamaba Annie, llevé la cosa a serio y cuando volvimos a Barcelona comencé a hacer planos para irnos a pasar una temporada en Francia, convencí al Fede que también le gustó éste proyecto loco, sus padres no me querían ver ni de lejos, pues pensaban o que yo era maricón o loco por querer pervertir a su hijo.
En Barcelona, salíamos todos los días después del trabajo, sea en discotecas o en tascas y bodegas para beber unos vinos y comer algunas “tapas”, siempre íbamos acompañados con chicas que conocíamos los domingos en una boite y que marcábamos para salir durante la semana para dar continuidad al “plan”. Los domingos siempre estábamos metidos en boites, nos vestíamos muy bien con traje de última moda, pagábamos la entrada con derecho a la consumición de un drink, para nosotros no era suficiente para pasar cuatro horas filosofando con chicas bonitas, era por ésta razón que llevábamos una pequeña cantimplora bien llena de coñac que poníamos en el bolsillo de la americana, de ésta forma era más barato beber que si fuésemos a pedir otras bebidas al camarero, todos los domingos era lo mismo, o sea, cogíamos una borrachera para disfrutar “completamente” de las chicas, una me recuerdo que se llamaba Fuensanta, una chica simpática y bonita de cara pero baja de estatura, sólo por éste motivo me pensaba que estaba haciéndole un favor de flirtear con ella, ahora reconozco que fui muy sinvergüenza ya que ella estaba apasionada por mí y no merecía ser tratada como la traté. Desde la ventana de mi despacho que estaba en el decimotercero piso daba para ver en el patio interno del edificio las ventanas de los moradores del mismo edificio, ya que era triangular y tenía tres alas, solamente una era para oficinas, yo me quedaba mirando y provocando tanto las empleadas domésticas que lavaban ropa en el tanque, como las chicas de buena familia cuyos dormitorios también daban para el patio, un día conocí y hice gestos para saludar a una rubia bonita, con sus manos me dio su número de teléfono, se trataba de una chica holandesa que pasaba unas semanas en casa de unas amigas, se llamaba Ans, marcamos para vernos por teléfono y salí con ella en varios lugares de Barcelona, se apasionó por mí más que yo por ella, era de una familia muy rica holandesa, cuando se fue mantenía contacto por carta.
Estaba completamente decidido a volver a Francia, expliqué la noticia a mis padres que se quedaron asustados, ya que mi ayuda financiera en casa era indispensable para sobrevivir, argumenté que necesitaba construir mi propia vida y que les enviaría dinero de mi sueldo. Mi hermana apenas ganaba lo suficiente para sostenerse a ella y sus cuatro hijas. Fui preparando las maletas como para un viaje definitivo, sin dejar nada en Barcelona, Fede hizo lo mismo, mas, decidimos que yo iría antes para alquilar algún sitio donde pudiésemos vivir, el dueño de la empresa que trabajábamos se quedó furioso conmigo y yo no me importé en absoluto.
Llegué de tren a la estación de Austerlitz en París sin tener dirección ni saber donde iría vivir, con muchas maletas, algunas economías, lo suficiente para sobrevivir hasta arreglar un empleo. Mis hermanos vivían allí pero no avisé a nadie sobre mi llegada a Francia (cuestión de orgullo y independencia), los viajes de tren eran siempre nocturnos, la salida era a las 16 horas de Barcelona y llegaba a París a las 8 horas de la mañana. La primera cosa que hice bajando del tren fue ir hasta el bar de la estación para tomar mi desayuno, baguette con mantequilla y café con leche, tenía otro sabor, era una delicia, llamé de una cabina de teléfono a Annie explicándole que había acabado de llegar a París. Cargado con maletas como una mula, fui hasta la casa de un tío en Enghien para ver si podría hospedarme durante los primeros días, comí con él y su esposa, mas, argumentaron que no tenían sitio para que yo pudiese dormir allí, entendí el recado y me fui decepcionado. Subí otra vez al tren de suburbio, después el metro y fui hasta donde trabajaba Annie, esperé en la puerta de la oficina hasta que ella saliese, fue un agradable reencuentro, teníamos mucha nostalgia de nuestras vacaciones en Torremolinos, fuimos a un hotel en el barrio para reservar un cuarto para que yo pudiese pasar la primera noche.
En menos de una semana había conseguido un cuarto en un hotel que alquilaba por mes, así era más barato que si tuviese que pagar las diarias, allí podíamos hospedarnos yo y Fede. Durante los primeros días leí los periódicos para arreglar algún empleo, acostumbraba comer con a Annie y iba a buscarla después del trabajo para pasar algunos momentos juntos antes de que ella volviese para su casa en el suburbio sur de París.
Llamé al Fede y le dije que ya teníamos sitio donde nos hospedar, le di la dirección del hotel y le dije que ya podía venir a París. Unos días después yo estaba durmiendo en el hotel con Annie, pronto por la mañana tocaron en la puerta del cuarto, sorpresa era el Fede que había acabado de llegar, sin hablar una palabra de francés se las arregló para llegar hasta el hotel. Fueron unos días muy divertidos viviendo las aventuras y los sueños de dos chavales jóvenes con sed de vivir nuevas emociones y subir en la vida, él dependía mucho de mí, yo insistía para que aprendiese enseguida a hablar el francés porque sino se lo pasaría mal, un día estaba harto, íbamos a coger el metro y necesitaba comprar un ticket semanal para que pudiésemos viajar tranquilos durante una semana con el mismo billete, allí en Francia se llamaba “carte de metro” lo obligué que se las arreglase sólo para comprar el ticket y él pidió en la taquilla “une lettre” (porque tradujo carte pensando que era una carta) la chica de la taquilla no entendía nada ya que allí no era los correos, tuve que intervenir y ayudarlo para comprar el billete. Él salía con la amiga de Annie, salíamos los cuatro, intentó varios empleos, mas, no consiguió nada, estaba con mucha nostalgia de su casa y familia por ser la primera vez que salía de la casa de sus padres, no tardó mucho en querer volver a Barcelona, además el dinero se estaba acabando y no ganaba nada, creo que se quedó al máximo un mes en París y volvió a Barcelona.
Arreglé un empleo y comencé a trabajar, por la noche dormía en el cuarto del hotel, a veces aprovechaba el horario del almuerzo y iba a comer con Annie ya que no trabajábamos muy lejos uno del otro, cada final de mes cuando recibía mi sueldo iba al correo y enviaba dinero a mis padres que estaban en Barcelona.
Un día estaba en mi trabajo y el cartero trajo una carta certificada para mí, no entendí ni me imaginaba quien podía enviarla, firmé el documento de recibimiento y la abrí, era una carta y un billete de ida y vuelta que Ans (la holandesa que conocí en Barcelona) me enviaba para que fuese a visitarla a Holanda, no sé como me localizó pero me imagino que hubiera enviado la carta en mi dirección de Barcelona y que me la hubieran hecho llegar a mi trabajo en París. Pedí permiso para algunos días en mi empleo y me fui a Holanda de tren, más una aventura por delante, la Ans de familia muy rica me presentó a su familia y amigos como el hijo de un Conde de Barcelona, no sé porque había inventado esta historia, a lo mejor así fuese un romántico cuento de hadas que ella estaría viviendo. Su familia gustó mucho de mí, el tiempo pasó muy rápido en Holanda, todos los días con fiestas y yo sin hacer nada, pasaron algunas semanas y volví a París, los padres de Ans me convidaron para que fuese a verlos cuando yo quisiese. Cuando volví a mi trabajo me comunicaron que estaba dimitido, pagaron lo que me debían y me fui, ¿donde?, cogí el tren aquella misma noche en dirección a Barcelona.
Mis padres estaban muy contentos porque volvía a casa, Fede ya tenía otro trabajo y ahora estaba más calmo y sosegado. Trabajé por cortos períodos en varios lugares y tuve varias profesiones, como entregador de productos para peluquerías, en una fábrica de cimiento como delineante, etc. Un estudiante argentino que alquilaba un cuarto en nuestro piso me hizo una propuesta para que montásemos un negocio junto, fuimos los dos a trabajar en una empresa que vendía lotes de terreno en el litoral sur de Barcelona, nosotros dirigíamos la parte comercial y de los vendedores, trabajamos durante algunos meses hasta que descubrimos que el supuesto dueño no era propietario de los terrenos, sencillamente compraba el terreno cuando se tenía un comprador de un lote, no nos quedamos mucho tiempo y nos fuimos.
Como que yo era hijo de padre español y madre francesa tenía doble nacionalidad hasta los 21 años, edad ésta que debería optar por una o otra nacionalidad, en aquella época me sentía subir en la vida, con éxito e importante durante el período que vendíamos terrenos, decidí quedarme con la nacionalidad española y repudiar la francesa, fue lo que hice yendo al consulado francés, con un detalle, no devolví mis papeles franceses y les prometí que los llevaría otro día, pero no los llevé. Poco tiempo después ya me arrepentía de haber repudiado la nacionalidad francesa. Cuando terminó la fase eufórica de las ventas de terrenos me quedé sin ningún empleo a la vista, la nostalgia de Francia volvía pero no podía más volver porque tenía la edad de hacer mi servicio militar en el ejército español. No tenía la mínima posibilidad de volver a Francia legalmente, al menos que pasase la frontera con los papeles franceses que nunca devolví y que no tenía más el derecho de usar por haber repudiado y firmado un documento, no me lo pensé dos veces de arriesgarme, además en la frontera los “gendarmes” nunca sabrían que yo no tenía el derecho de utilizar el pasaporte, de todas maneras aún estaba con fecha válida y era un original. El tren que me llevaría a París otra vez paraba en la frontera, en Cerbère, la primera estación en territorio francés, había que cambiar de tren pero antes debía pasar por la policía española colocando el sello de salida en el pasaporte y enseguida los gendarmes franceses ponían otro sello para la entrada en Francia, tenía que interpretar el papel de legítimo francés frente a la policía española, cuando me pidieron el pasaporte yo les respondí en francés de modo a que no sospechasen de mí y con los gendarmes sencillamente les hablé en su idioma lo que resultó en una entrada a Francia clandestina pero bien sucedida, una vez dentro del tren francés cuando salió de Cerbère respiré a fondo y aliviado, ahora solamente me faltaba regularizar mi situación más adelante en París.
Ya me había puesto de acuerdo con Santiago, él se ofreció para hospedarme en su casa, como que yo no gustaba de favores por causa de mi orgullo, le dije que sería provisionalmente hasta que regularizase mi situación, tanto para arreglar mis papeles como para conseguir trabajo. Sabiendo que estaba en Francia e situación ilegal, quedé preocupado porque sabía que los franceses no hacían bromas con las leyes y que posiblemente podrían llevarme a la frontera española y entregarme a las autoridades. Unos días después de mi llegada fui a la Policía en París, les conté mi caso y me dijeron que esperase un poco, vino un policía y tomó nota de todos mis datos para que pudiesen localizarme a cualquier momento, él escribió a maquina un documento provisional explicando que ya me había presentado a las autoridades Francesas y me dijo que volviese la semana siguiente con día y hora marcados para que me comunicasen una decisión, y saber si podría o no quedarme en Francia. Volví a la policía la semana siguiente bastante nervioso y preocupado, hasta me había despedido de mi hermano Santiago y familia, estaba convencido que no volvería y que me deportarían a España, el policía me dijo que esperase un momento porque su jefe me recibiría, poco podía imaginarme lo que estaba esperándome.
Me hicieron entrar en la sala del jefe de policía:
¿Que hace usted en Francia si ya repudió la nacionalidad francesa?
Lo que pasa es que me arrepentí enseguida, le contesté.
Voy a confiscarle su pasaporte y su carnet de identidad, usted está infringiendo la ley y no tiene más el derecho de usar estos documentos, usted no es más francés. Veamos, ¿usted ya trabajó aquí algunos años cuando era más joven?
Si, es verdad
Usted es español, nació en....... Sitges. Que casualidad, justamente la semana próxima mi esposa y mi hija van a Sitges para pasar unos días de vacaciones, ¿usted conoce bien el pueblo?, Dicen que es muy bonito, ¿no es verdad?
Claro que conozco Sitges, soy de allí y conozco a toda la gente (en aquel momento pensé que podría intervenir y ayudar en algo)
Hicieron una reserva en el Hotel Sofía, ¿usted conoce este hotel?
Por supuesto, pues Natalia, la dueña del hotel aprendió a hablar el francés con mi madre que era su profesora, si usted lo desea puedo llamar por teléfono a la propietaria del hotel y le aseguro que serán muy bien atendidas.
Di en el blanco, nuestra conversación fue muy simpática y amigable, inmediatamente él ordenó que escribiesen a maquina un certificado provisional para vivir en Francia, válida para tres meses. Cuando volví para renovar la validez del documento tres meses después no tuve ningún problema, quise preguntarle al jefe de policía sobre las vacaciones de su esposa e hija y él me agradeció mucho por todo, de aquel día en adelante comencé la apertura del procedimiento para residente extranjero y todo continuó normalmente, finalmente podría vivir en Francia aunque con condición de extranjero, mejor así que regresar a España que aquella época estaba en la dictadura de Franco. Así que mis papeles en Francia comenzaron a ir adelante me fui a presentar al Consulado Español en París, allí las noticias no eran tan buenas, querían saber como estaba mi situación militar y me consideraron desertor del ejército. Hicieron un pedido de indulto, tenía que presentarme regularmente al Consulado dos veces por año, y solamente después de dos años fue concedido el indulto y dispensado de presentarme al ejército, bueno, ya había pasado la tormenta y podía volver a España sin peligro de ir a la cárcel.
Ésta vez iba a quedarme de verdad en Francia, trabajaba en la empresa de Santiago y vivía en su casa en Gournay sur Marne, la oficina estaba en la planta baja y la vivienda en el primer piso, mi otro hermano Daniel que aun era soltero también vivía allí. Siempre pensé que no sería bueno trabajar con hermanos, mas, en aquel momento no tenía otra opción. Nunca me olvidaré que mi cuñada Rolande esposa de Santiago era muy buena cocinera, trabajaba fuera, en una oficina en Montrouge en el suburbio sur de París como secretaria y también se ocupaba de la parte administrativa de la empresa de Santiago porque era pequeña. Yo, el ultimo que había llegado a Francia contaba siempre chistes de España, mezclaba el idioma francés con el catalán y ellos no paraban de reír, nos acordábamos lejos de Sitges de los momentos y anécdotas de nuestra infancia. Santiago, cuando era la época, iba a cazar los domingos con sus dos perros; un epagneul Bretón que se llamaba Cartouche, y una cocker negra y blanco que se llamaba Katy, siempre volvía con perdices, faisanes, patos salvajes, conejos y liebres, durante la semana mi cuñada cocinaba por la noche y comíamos siempre acompañado de excelentes vinos franceses. Durante la semana comíamos Santiago, Daniel y yo solos, pero por la noche cenábamos todos juntos con mi cuñada y mis tres sobrinos.
Santiago era de aquellas personas que les gusta mucho beber, no sé si es o no alcohólico, pero con frecuencia bebía mas de lo normal. Cuando llegaban los toneles con los vinos que había pedido era yo quién iba a la bodega para llenar las botellas, era muy divertido porque bebía cuanto quería sin que nadie se diese cuenta de la cantidad que había bebido, acostumbraba decir que solamente había probado un poco.
Me quedé solamente tres meses empleado en la empresa de Santiago, él comprendió que yo quisiese arreglármelas sólo y que quería subir en la vida, conseguí otro empleo en París en una oficina de ingeniería para proyectos de instalaciones de fontanería y calefacción. Cogía el tren todos los días y mi trabajo estaba cerca de la estación Gare de L’Est, bajando del tren iba a pié hasta mi trabajo, durante unos meses tuve la costumbre mientras esperaba el tren pronto por la mañana, de tomar un café y una copa de “calvados” (destilado de manzana) en el bar de la estación, mi justificativa era que lo hacía porque hacía frío y también porque tenía que ser un machón.